A lo largo de las décadas, el legado de Don Rafael supo evolucionar sin perder su esencia. La transformación y reconversión del negocio, así como la diversificación estratégica en distintos momentos del siglo XX y XXI, sentaron las bases de una visión más amplia y de largo plazo.
Esa evolución permitió dar paso a nuevas áreas de desarrollo, entre ellas el ámbito inmobiliario, la hospitalidad, la inversión y la creación de comunidades, siempre con una mirada responsable y conectada con las necesidades del país.

Hoy, 120 años después, AGRISAL es reflejo de esa visión que entiende el crecimiento como un compromiso con las personas, con las comunidades y con El Salvador. Un legado que no se limita a su origen, sino que se proyecta hacia el futuro con propósito y coherencia.
Porque honrar el pasado es la mejor forma de proyectar el futuro.
Y porque, como recordamos en este Año 120: el que edifica sobre roca, permanece.
